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jueves, 15 de mayo de 2014

Hernán González presente!

Después de 38 años de desaparición y ausencia, fueron identificados los huesos de mi hermano Hernán González extraídos del siniestro osario Pozo de Vargas, Tucumán, Argentina, que la dictadura militar utilizó para tirar a sus víctimas. Gracias a la labor de innumerables personas que lucharon y luchan por la verdad y la justicia mi hermano fue rescatado de ese infierno. El lunes 12 de mayo mi padre compareció ante el juez que le dio la noticia. Con emoción y el alma en un puño comparto estas fotos, estas imágenes de mi padre, anciano, esperando ese veredicto, ese llamado tantas veces esperado. Hernán podrá tener ahora la dignidad que todo ser humano merece, ser enterrado junto a los suyos y con su nombre, no un Desaparecido, un NN, un zombi. "Tu pequeña y bella mandíbula trajo consigo todo esto. La memoria del horror y la necesidad de iniciar y terminar ese negado duelo. Asimismo, trae una nueva figura política, una figura de la resistencia y de justicia. Han bastado un puñado de dientes para transformarte en un aparecido, una nueva entidad que nos permitirá enfrentarnos a la infamia de otra manera. Como Antígona con Polinices, quisiera retornarte a la tierra, una tierra noble, perfumada de hierbas y lluvias, cálida y maternal. Quisiera devolverte el sosiego y la paz, una paz eterna y llena de luz, que haga desaparecer de cada centímetro de tus míseros huesos la iniquidad y vileza de la que fueron testigos." ( fragmento de una carta de Carolina a su tío)  

Obituario a Hernán Eugenio González, desaparecido en Tucumán el 17 de septiembre de 1976 a la edad de 20 años, aparecido en el Pozo de Vargas en mayo del 2014 

Mi querido tío,

Llevo ya unos días buscando las palabras, las ideas y pensamientos para poder realizar un humilde homenaje a tu memoria. Y debo confesar que me resulta tan difícil dar forma a tantos sentimientos, a tanta tristeza, a este dolor casi infinito. Escribir esta suerte de obituario diferido, en suspenso durante 38 años, es tarea harto complicada. Dirigirme por primera vez a vos, a la materialidad de tu cuerpo o, en todo caso, a lo que de él queda es uno de los trances más duros de mi vida. Recibimos la noticia de tu aparición hace unos días, a miles de kilómetros de distancia. Nos enviaron, incluso, la fotografía de lo encontrado. Parte de tu mandíbula. El paladar. Tus pequeños dientes que aún conservan sus amalgamas. Y poco más… Un pequeño fragmento de tu cuerpo ha emergido hace unos días desde el horror, trayendo consigo los restos de la pesadilla. En la fotografía forense pudimos comprobar con pavor la rotura de uno de tus dientes frontales, imagen de lo que debiste pasar, de la violencia a la que esa pequeña mandíbula tuvo que enfrentarse. Nos ha bastado ese insignificante fragmento de tu cuerpo para recuperarte. Y en un acto cuasi metafísico por nuestra parte, hemos dado consistencia a todo tu cuerpo, hemos sacado a la luz tu identidad robada, arrebatada por el terror. En definitiva, como dicen algunos filósofos, el duelo consiste en eso, en ontologizar el resto, por nimio que sea, en darle presencia y entidad, en localizar e identificar, sacar a la luz cualquier despojo que conserve la huella de aquel al que amamos. Un pie, un fémur, parte de una dentadura, una nariz, unas manos atadas. El trabajo del duelo sólo puede tener lugar en el preciso momento en que ese pequeño resto se hace visible, significante y reconocible para el que sufrió la terrible pérdida. Y es que el duelo como tal nos ha sido negado a las víctimas. Aquellos hombres infames no sólo llevaron a cabo la más ignominiosa de las tareas, la aniquilación y destrucción de miles de argentinos. Parte del trabajo destructivo tenía como finalidad la negación del duelo. “No habrá aquí ningún duelo posible”, sentenció Creonte ante la terquedad de Antígona por enterrar a su hermano. El tirano ejerce toda su violencia incapacitando al vivo a ejercer la responsabilidad infinita que nos reclama el muerto. Nos condenaron a un duelo infinito, diferido en la eternidad y nunca resuelto. Nos obligaron a morar en la melancolía, en el desierto de la incertidumbre, en el vacío de la soledad más extrema. Ellos crearon la figura infame del desaparecido: cuerpos vacíos, cadáveres disueltos en la inmensidad del agua y la tierra, en la infinitud del tiempo. Fuiste durante casi 40 años pura nuda vida carente de todo valor ontológico y político. Arrojado como un mero trozo de carne, te desvaneciste en la humedad de la tierra, en la profundidad de ese abyecto pozo. Te arrebataron la vida y la existencia, te suspendieron en una detención ad infinitum, incluso después de muerto. Te convirtieron en una especie de oquedad, un agujero negro por el que la vida y la muerte se esfumaron. Como una gran boca bulímica, incapaz de digerir lo que lleva en su vientre, el Pozo de Vargas no ha parado de vomitar trozos de cuerpos, fragmentos, cráneos y dientes, dedos y huesos. Los muertos regresan a la vida, asediando la memoria colectiva e impidiendo que la sociedad argentina termine de digerir los años del terror político y del genocidio ideológico. Como fantasmas, asedian la memoria, retornan una y otra vez para frecuentar, visitar, espantar. Y, en su emerger, como todo fantasma, traen consigo todo aquello que se quiso borrar, reprimir, aniquilar. Tu pequeña y bella mandíbula trajo consigo todo esto. La memoria del horror y la necesidad de iniciar y terminar ese negado duelo. Asimismo, trae una nueva figura política, una figura de la resistencia y de justicia. Han bastado un puñado de dientes para transformarte en un aparecido, una nueva entidad que nos permitirá enfrentarnos a la infamia de otra manera. Como Antígona con Polinices, quisiera retornarte a la tierra, una tierra noble, perfumada de hierbas y lluvias, cálida y maternal. Quisiera devolverte el sosiego y la paz, una paz eterna y llena de luz, que haga desaparecer de cada centímetro de tus míseros huesos la iniquidad y vileza de la que fueron testigos.

Madrid, 13 de mayo de 2014

Carolina Meloni González

martes, 25 de febrero de 2014

Julio Oscar Zurita ¡Presente!



Fueron encontrados los restos óseos de Julio Oscar Zurita, santiagueño asesinado en Tucumán. Sus restos fueron encontrados en el lugar conocido como Pozo de Vargas.

¿Qué pasó con Julio?

En el habeas corpus presentado por su padre (Expte. Nº 336/78) se menciona que Julio estaba estudiando en Tucumán, más precisamente arquitectura y vivía en una pensión como lo hacían muchos de los estudiantes que migrabana la vecina provincia por estudios.
El 3/11/76 fue secuestrado de ese lugar por personas que pertenecían a las fuerzas de seguridad. Tenía 18 años.
Su padre nunca tuvo más información de Julio y la presentación hecha al Juzgado Federal de Santiago del Estero fue desestimada por ser extraña a la jurisdicción territorial del mismo.
En el marco del juicio oral que se realiza en Tucumán contra  los generales Bussi y Menéndez y otros cuatro acusados por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar,  el Tribunal Oral Federal aceptó como prueba documental un listado entregado por un testigo. La lista secreta, elaborada por las autoridades de la dictadura en el centro clandestino que funcionó en la jefatura policial de Tucumán y presentada por el ex militante de la Juventud Peronista Juan Carlos “el Perro” Clemente,  sobreviviente de aquel centro clandestino de detención y tortura, entregó en medio de su testimonio la nómina, que cuenta con 293 nombres, todos de detenidos en ese mismo lugar. Cada persona, numerada, cuenta con una referencia: algunos dicen “libertad” y muchos otros dicen “DF”, sigla que según el testigo significaba “Disposición Final”, es decir, muerte. En ese listado aparece nuestro comprovinciano Julio en el número 291 con las siglas DF.
Ayer volvimos a tener noticias cuando el juez federal Dr. Blejes notificó a los familiares que dentro del Pozo de Vargas había restos óseos que pertenecen a Julio Oscar Zurita. El trabajo de búsqueda e identificación estuvieron a cargo del Equipo Antropológico Argentino Forense. 

Pozo de Vargas es una fosa común que funcionó durante el terrorismo de Estado en Argentina como lugar ilegal de enterramiento de desaparecidos en la provincia de Tucumán

Ayer Olga Gladys Gómez Vda. de Zurita, madre de la víctima, y sus hijos Graciela y Luis César viajaron hacia la provincia de Tucumán donde recibieron la información de manos del Juez Federal. 

El padre falleció hace dos años y lamentablemente nunca pudo saber dónde estaban los restos de su hijo”.


 Fuentes consultadas:
http://www.lagaceta.com.ar/nota/385441/peritan-firmas-papeles-aporto-testigo.html?origen=mlt
http://www.nuevodiarioweb.com.ar/nota/policiales/511163/identificaron-restos-zurita-pozo-vargas.html
Archivo propio.
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Imagenes del día del Veredicto

Video de la Sentencia

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